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ALDEE25


Escrito el 23 diciembre 2015 – 14:58 | por admin

Nos reunimos el día 18 de diciembre a las seis en el Museo de San Telmo, en Donostia.

Tras la bienvenida dos jóvenes bailarines, primero Elene y después Beñat, nos ofrecieron sendos bailes con música de Stravinsy.

Seguidamente se proyectó un vídeo con las fotos de diversos momentos de la asociación, para que después Anabella, directora del Archivo Histórico de la Iglesia de Bizkaia y actual presidente, comenzara a dar la palabra a los presidentes y junteros con el fin de ir rememorando la historia de ALDEE. Marta Pérez narró los comienzos: Hacia 1990 varios licenciados acabaron haciéndose cargo de distintas bibliotecas sin conocer verdaderamente la profesión de bibliotecario. Decidieron crear una asociación fundamentalmente con la intención de poder seguir cursos y completar su formación. Utilizando el teléfono de sus lugares de trabajo y con los escasos medios que contaban la pusieron en marcha con mucha ilusión y sin reparos por realizar cualquier tipo de tarea.

Asunción García contó el comienzo de su vida profesional en la biblioteca de Medicina del Hospital de Cruces sintiendo muchas inseguridades. Sólo había bibliotecas de ese tipo en un hospital de Madrid y en otro de Barcelona. Se hizo miembro de la Asociación de Bibliotecarios de Bibliotecas de Medicina de Estados Unidos para contar con un apoyo y una referencia y luego conoció ALDEE. En 1995 organizaron unas jornadas sobre Bibliotecas Médicas y el éxito que obtuvieron contribuyó a la estabilidad y el fortalecimiento de la asociación.

Miguel Ángel Santos, archivero de la Universidad del País Vasco, nos proporcionó más detalles al respecto. Él trabajó junto con Marta y otros miembros en diferentes juntas directivas, desempeñando diversos cargos, hasta que entre 1999 y 2001 ostentó el de presidente. Miguel Ángel Crespo, archivero de la Diputación Provincial de Gipuzkoa, estaba de acuerdo con él en que la prueba de fuego para la asociación se produjo en el año 2000, cuando se organizó el congreso de FESABID en Bilbao.

Por otra parte la Asociación de Bibliotecarios de Gipuzkoa surgió a partir de un congreso que organizó la Sociedad de Estudios Vascos en Pamplona el año 1986. En vista de la falta de profesionales y la escasez de conocimientos sobre la profesión de los encargados de archivos y bibliotecas se consideró de gran necesidad el crear una asociación. Iñigo Sanz Ormazabal, en aquel entonces director de la Biblioteca Municipal de Errenteria, se hizo cargo de esa iniciativa y así se convirtió en el primer presidente en una asamblea que se celebró en la Biblioteca Municipal de Donostia en septiembre de 1987, aunque no se formalizó oficialmente hasta el año 1988, según consta en el libro de actas. Desempeñó el cargo durante varios años en colaboración diversos miembros de junta. Cuando abandonó el cargo continuaron liderando la asociación algunos otros presidentes hasta que ostentando este cargo Susana Soto en el año 2000 se planteó que la asociación guipuzcoana se integrara en ALDEE. Se convocó una asamblea y el planteamiento fue aprobado, de modo que los miembros de ambas entidades se dedicaron a realizar todas las gestiones pertinentes. Esther Casas, la secretaria, continuó trabajando en la oficina de Donostia, el patrimonio pasó a ser de la titularidad de la Asociación del País Vasco y lograron que formalmente todos los socios y socias termináramos formando parte de ALDEE.

Es también digna de mención la intervención del padre Juan José, benedictino de Lazkao, recordando sus comienzos, cuando fue a formarse como bibliotecario al monasterio de Montserrat, y cómo empezó a elaborar las fichas a mano. ALDEE en sus comienzos editó, entre otros, un catálogo con los fondos que él había descrito, con el beneplácito de Jon Bilbao, director de Eusko Bibliographia.

Iñigo Sanz ya no se encuentra entre nosotros. Hace unos años, en 2009 más exactamente, falleció a causa de un cáncer. Le ofrecimos un recuerdo emocionado así como a Concha Chaos, quien también nos abandonó en mayo del año pasado. Fue una gran colaboradora en la Asociación de Bibliotecarios de Gipuzkoa desde su fundación hasta su última época.

Joxean Garro, director del Archivo Histórico Diocesano de Gipuzkoa, se encargó de realizar una actualización profunda en la gestión de la asociación, quizás movido por ese gen del que nos habló Ramón Martín Sukia, archivero del Archivo Histórico de Protocolos de Gipuzkoa en Oñati y presidente de ALDEE hasta 2013. Él defiende que para pertenecer a una asociación hay que poseer un gen especial y más si se van a desempeñar cargos relevantes en ella.

No tuve ocasión de tomar la palabra en esta ronda que describo y hubo algo que me quedó por decir: Entonces yo trabajaba en la Biblioteca de Deba y comencé en la Asociación de Bibliotecarios de Gipuzkoa. Comparto totalmente lo que expresó Fernando Juárez de la Biblioteca Municipal de Muskiz, esto es, que trabajaba en una biblioteca, pero que no se sentía bibliotecario. Además desde el punto de vista que podía tener yo en aquel momento me resultaban totalmente ajenas las experiencias referentes a las bibliotecas especializadas que se estaban refiriendo en este acto. Han pasado los años, han cambiado las situaciones y ahora, mirando atrás, bien partiendo de una o bien partiendo de otra, siento como si todos proviniéramos de una misma asociación, como si nunca hubiéramos estado separados, y percibo que hoy nos encontramos totalmente integrados, sin ninguna diferencia. Y considero que la labor de Esther ha contribuído mucho en ello, haciendo que, como socios, todos quedáramos unificados.

Pudimos escuchar otros testimonios, como el de Jon Bagues, del Archivo de Compositores Vascos en Errenteria, quien mencionaba la especialidad de su biblioteca y la conveniencia que vieron los profesionales del ámbito musical de acudir a ALDEE para poder seguir formándose y reciclándose. Reivindicaba a su vez la necesidad de un sistema que coordine a todas las bibliotecas del País Vasco, a lo que Duli Vélez, bibliotecaria de Mondragón Unibertsitatea y miembro de la junta actual, le respondió que se sigue trabajando en la consecución de ello y que, tras una reunión con los representantes institucionales en la que se adquirieron tales compromisos, pronto se hará una convocatoria para crear unas mesas de trabajo con representantes de diferentes ámbitos, tanto de bibliotecas como de archivos, en las que se determinen los temas y objetivos que el organismo de coordinación que se propone crear, debería abordar como prioritarios.

Anabella Barroso realizó una pequeña síntesis de la tarde y, tras agradecer al Museo de San Telmo principalmente su colaboración y también a todas las personas que habían hecho posible el acto, dio por finalizada la sesión, invitando a todos los participantes a tomar un pequeño refrigerio.

Aún nos alargamos un poco tras abandonar las dependencias del museo. Al llegar a la Kontxa tuvimos la visión de una luna meciéndose sobre finas nubes, iluminando tenuemente la bahía. Tomé el coche y mientras iba conduciendo hacia casa una lechuza cruzó volando sobre la carretera a la altura de Orio. Me vinieron a la mente las tradiciones de los antiguos romanos y lo interpreté como un buen augurio para la Asociación. Me gustaría que así fuera y que para cuando volvamos a darnos cuenta nos encontremos de nuevo en la celebración del 50 aniversario.

Elisabet Mas

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