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Jose Mari González Cámara

“Estar en una categoría inferior después de 40 años de servicio, supone que la institución donde ejerzo mi trabajo no considera el puesto especialmente relevante en su conjunto con respecto al resto”.

Jose Mari González Cámara en la biblioteca de Iruña Oka, donde trabaja hace 40 años

José Mari González Cámara, es funcionario en el Ayuntamiento de Iruña de Oca en la categoría de auxiliar administrativo en la Relación de Puestos de Trabajo y auxiliar de biblioteca en nómina. Tras una valoración de puestos de trabajo llevada a cabo por el ayuntamiento para el cual trabaja, ha sufrido una degradación de su categoría laboral. Nos cuenta su experiencia con intención de visibilizar esta práctica, cada vez más común en nuestro entorno. 

¿Qué papel crees que juega la biblioteca y tú como persona visible de la misma en Iruña de Oca?

Lo más importante es que la gente confíe en ti, que sepa que le vas a orientar bien y que a todo lo que necesite y esté en tu mano no le vas a poner ninguna traba. ¿Tienen los usuarios/as problemas para manejar el ordenador? Ahí estás para ayudar. ¿Necesitan cualquier material de clase? Se hace lo posible por acceder a su petición, ¿Tiene que estar la biblioteca actualizada? También; aunque luego el Ayuntamiento me diga que gasto mucho en libros; el lema principal es no decir “no”. 

¿En qué situación te encontrabas antes de llevarse a cabo la revisión de puestos de trabajo?

Era una situación desconcertante porque a las personas que tenemos ilusión por hacer bien nuestro trabajo, que nos gusta y estamos en continuo aprendizaje, vemos que lo que hacemos no está valorado como se merece. Así que antes mal y ahora, con el paso de los años, peor.

¿Del Alcalde surgió la iniciativa de llevar a cabo un proceso de valoración de puestos de trabajo, en qué consistió?

Una empresa privada confeccionó un manual de valoración con 4 factores, lo aprobó el Ayuntamiento y el mismo proceso consistió solo en una entrevista donde explicabas un poco las tareas y funciones que desarrollaba cada persona en su puesto de trabajo. No hubo ningún cuestionario. La metodología dejó mucho que desear. Hoy somos conocedores de detalles que es mejor no entrar en ellos porque nadie los creería. 

¿Cómo viviste el proceso a nivel personal? ¿Te sentiste arropado por el resto del personal? ¿Y por otros profesionales del sector?

Conociendo una experiencia similar, ya hace 20 años, le dije a una compañera que no tomaría parte en este “postureo” llamado valoración. No tenía ninguna esperanza de que valoraran el puesto de la biblioteca como se merece. Al final, tomé parte en la entrevista, de lo que hoy me arrepiento enormemente.

La verdad, no me sentí arropado por nadie; todo lo que reclamé en el Ayuntamiento fue en vano. Incluso una vez me notificaron una resolución antes de haberla registrado en el Ayuntamiento. Intento tomarlo con humor pero…

El resultado de la revisión de puestos de trabajo supuso una degradación de categoría para tu puesto. ¿Qué consecuencias tiene para ti estar en una categoría inferior? ¿Y a nivel personal?

Estar en una categoría, que yo creo inferior después de 40 años de servicio, supone que la institución donde ejerzo mi trabajo no considera el puesto especialmente relevante en su conjunto con respecto al resto. Una prueba es que hasta hace tres o cuatro años se llevaba publicitando “la biblioteca del siglo XXI” durante un tiempo considerable y se esfumó la idea. En mi opinión creo que fue lo mejor; visto lo que se pretendía…

A nivel personal es una degradación; cuando me paro a pensar un poco… la verdad es que me siento frustrado. Pero sigo adelante. Este trabajo me gusta, disfruto de él, conozco a varios/as colegas de profesión, asisto a congresos y eventos de la profesión y esto es lo único que me empuja a seguir adelante.

En la Biblioteca de Iruña de Oca no trabaja nadie más aparte de ti. ¿Qué funciones llevas a cabo en tu día a día?

Teniendo en cuenta las fichas del Consejo de Cooperación Bibliotecaria, no tienes la categoría de “Director”, por ejemplo, pero eres la cabeza visible del servicio; el que gestiona, supervisa, programa encuentros de formación con alumnos/as del instituto, vela por el buen funcionamiento de los equipos, mantiene la colección viva y actual, elabora las estadísticas, etc. En general, como todo el mundo sabe, muchas y pequeñas funciones y tareas muy variopintas. 

Tengo entendido que emprendiste acciones legales contra el Ayuntamiento. ¿En qué consistieron? ¿Y cuál fue el resultado?

Mis compañeros/as en la misma categoría profesional de auxiliares no tuvieron en este sentido ninguna oportunidad de reclamar. Yo tuve la opción de alegar que hace 20 años, en otra valoración, la formación académica me puntuara como bachiller superior o FPII (que no supuso cambio de Grupo, al C de antes ahora C1) y, ahora en esta última me valoraron como Graduado Escolar o FPI. Entonces, vi que podría ser una oportunidad para reclamar; al abogado de turno le pareció correcto y seguí adelante. ¿El resultado? Se desestimó el recurso más que nada por motivos procedimentales; ya que la jueza entendía que tenía que haber reclamado en su día y no podía obligar al Ayuntamiento a modificar la Relación de Puestos de Trabajo. Lo que sí entendió (la jueza) es que sí realizaba las funciones que especificaba en el recurso. Esto último fue una vía para solicitar al Ayuntamiento la modificación en la RPT de este puesto. Como en palabras del alcalde parece que tenía claro que iba a proceder al cambio de oficio (al menos dos veces me lo comunicó), el abogado entendió que no hacía falta solicitarlo. Ahora parece que el Ayuntamiento se ha echado atrás. Aquí nadie me dice nada ni el abogado ni el Ayuntamiento. Yo lo que tengo claro es que no voy a preguntar porque ya me es indiferente.

Tenemos conocimiento de que tu caso no es aislado. Hay varias compañeras y compañeros que están en la misma situación que tú.

¿Qué les dirías? ¿Tienes algún consejo para quienes tengan que afrontar un proceso de estas características?

Aunque no soy nadie para dar consejos, esto es una cuestión de dignidad. Estamos acostumbrados a ver en las instituciones públicas personas que dirigen y controlan sin ninguna preparación y menos ética que están por encima de todo y de todos y el margen que nos dejan de reivindicar es prácticamente nulo. La profesión para que sea mejor vista en nuestros municipios necesita de un soporte jurídico válido y de obligado cumplimiento para que haya unos mínimos en la contratación del personal en las bibliotecas y centros de documentación. Ahora mismo, desde ALDEE, se está trabajando en la redacción de un reglamento que esperamos obtenga el visto bueno de las autoridades del Gobierno Vasco en cumplimiento y desarrollo de la Ley de Bibliotecas de Euskadi 11/2007.

¿Qué crees que puede hacer una asociación profesional como ALDEE para visibilizar y poner en tela de juicio situaciones como esta?

En mi opinión, y no es por “hacer la pelota a nadie”, creo que nos deberíamos de replantear la pregunta al revés. ¿Qué podemos hacer las personas que trabajamos en bibliotecas y centros de documentación para con esta asociación, que durante años y buena gestión, vela por visibilizar y dar buena imagen a la profesión? Yo personalmente, estoy muy agradecido y animo a las personas que ejercen su labor en bibliotecas a que se asocien a ALDEE; merece la pena y cuantas más personas seamos, mejor.

Un fuerte abrazo a todos y a todas. 

José Mari González Cámara (Txema). Bibliotecario de Iruña de Oca